CONCURSOS

 Ya son varios concursos/festivales en los que hemos estado. Suficientes como para expresar una opinión, lo que uno siente en ellos. Por el lado bueno (lo que no mete a todos los demás en el malo), está el trato que recibimos en Teruel, en el Lennon Festival. Creo que siempre recordaremos con gratitud la disposición de los organizadores y de la gente que allí (Escucha, en Teruel) se lo estuvo currando; Por lo demás, generalmente con lo que nos hemos encontrado ha sido con técnicos de sonido que te miran y te perdonan la vida, que quién juraría que les gusta su trabajo, que les cuesta sacar una sola línea que se vaya de lo que tienen pensado, que no conciben tener que poner un micro distinto para un saxo y una percusión si es la misma persona quien lo toca. Y yo que pensaba que técnicos y músicos teníasmos que ir todos a una para que las cosas funcionaran…
    Qué decir de las organizaciones y sus amañes: desde que llegas a "probar" sonido (ay, utopía), vas teniendo claro quién será el grupo ganador de la noche por parte de la organización: hacen su prueba con total parsimonia, meten en su repertorio versiones aunque no esté permitido y se alargan todo lo que quieren en su concierto, sin respetar el límite de tiempo (cuidao: ni hablo de todos los concursos, ni de todos los técnicos, ni me estoy metiendo en ningún caso con ninguno de los grupos con los que hemos tocado. Por lo general, me han dejado buen sabor de boca). A lo más que aspira allí un grupo como nosotros es a que te acabe diciendo un organizador "sois unos colgaos" , o "ya os vale", por acabar los 3 a voz en grito : "soy una rumberaaaaaaaa"; Por otro lado, a la moda que se está imponiendo de cobrar a los músicos por participar en algunos de estos concursos se suma que, usualmente, también se clasifican grupos por los votos del público, por lo que tienes que conseguir que cuantos más amigos mejor vayan a dejarse pasta esa noche en esa sala/bar, si no tienes amigos, jódete, tu música no merece la pena.
   Es en este punto donde la crítica tiene que ir hacia uno mismo: 1º, si no consigue uno público, pues claro que habrá que joderse, nadie somos hermanitas de la caridad; 2º, soy consciente de que soy tan culpable de lo que acabo de decir sobre estos saraos como la gente a la que acabo de mencionar. Es decir, voy voluntariamente, nadie me obliga. Quizás escudándome en eso de que "así te escucha gente que de otra manera no lo haría", o de coger experiencia sobre las tablas en cualquier situación, pero en cualquier caso, reconozco que tengo el mismo grado de culpa por participar y así legitimar tanto la existencia como (a mi juicio) la mala manera de llevar estos certámenes.
    Como contrapunto, querría dar las gracias a las salas que nos han prestado sus escenarios y a sus trabajadores, (en varias ocasiones incluso algunas de ellas) y especialmente a aquellas que opinan que el que se sube a un escenario debe cobrar por su trabajo.
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